Padre Edward Broom, OMV (P.Escobita)

Espiritualidad Católica Ignaciana y Mariana

Jun 05 2020

EL DISCURSO DEL PAN DE VIDA | EJERCICIOS ESPIRITUALES | 5 JUNIO 2020

GRACIA A PEDIR: 

  • Conocer más íntimamente a Jesús, para amarle más ardientemente, y seguirle.
  • Tener una amistad profunda y permanente con Jesús.

SÉPTIMO DÍA:  EL DISCURSO DEL PAN DE VIDA…   Jn. 6, 22-71

1. GRACIA A PEDIR.  En la sinagoga de Caparnaun Jesús predica el discurso más poderoso: ‟El Discurso del Pan de Vida”.  Pidamos la gracia de: conocer intimamente a Jesús, ‟el Pan de Vida”, para amarlo más y seguirlo.  ¡Él es nuestro alimento espiritual!  

2. CONTEMPLE.  Imagine con los ojos de la imaginación la Persona y la Majestad de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo.  Ahora lo contemplamos como el MAESTRO/PREDICADOR por excelencia.  Nunca ha habido ni habrá alguien sobre la faz de la tierra que enseñe o predique con la claridad, sabiduría  conocimiento, elocuencia y unción que Jesús enseñó.  Pidamos a Dios que seamos buenos discípulos y alumnus del más grande Maestro – Jesús.  Que Dios nos conceda la gracia de añorar estar a los pies de Jesús en oración para así llenarnos de la sabiduría que brota de sus labios y de su Sagrado Corazón.  Qué bendición tan grande es poder leer y tener al alcance la Biblia, los Evangelio y la Palabra de Dios.  Oremos: ‟Habla Señor que tu siervo escucha.”

3. LA VIDA PÚBLICA DE JESÚS.  La vida pública de Jesús duró tres cortos años, pero en estos tres años impactó al mundo cómo jamás se ha hecho.  Podríamos dividir la vida pública de Jesús en tres actividades: 1) La predicación y la instrucción – Jesús pasó gran parte de su tiempo predicando. 2) Exorcismos – Jesús enfrentó directamente al enemigo, quien se había apoderado de las almas.  Jesús con su presencia y autoridad y el poder de su Palabra expulsaba a los demonios. 3) Milagros – Jesús obró incontables milagros de dos tipos: milagros sobre la naturalez y milagros sobre el cuerpo humano.  Pidamos a gracia de conocer a Jesús en su vida pública y escuchemos mientras el MAESTRO enseña.

4. LA SINAGOGA.  En esta contemplación nos encontramos con Jesús predicando en la sinagoga de Caparnaum.  Con los ojos de la imaginación, vea como un gran número de gente lo rodea y lo escucha.  Antes de entrar a esta sinagoga, Jesús ya había hecho dos grandes milagros (Juan 6) – el milagro de la multiplicación de los panes y caminar sobre el agua.  Es en éste contexto que ahora escuchamos el discurso de Jesús en la sinagoga.   ¡El pueblo ya ha visto su FUERZA Y su PODER!

5. ¿QUÉ ENCIERRA ESTE PODEROSO DISCURSO DEL PAN DE VIDA?  Jesús habla con gran claridad sobre el pan, la comida, el comer, beber y el maná que Dios dio a Moises y a los judíos que estaban en el desierto.  Cuando Jesús dio el Discurso del Pan de Vida, la gente acababa de comer el pan que Jesús les había dado.  Jesús usa esta realidad del pan para llegar a una realidad más profunda que es el PAN para el ALMA, el ‟pan espiritual”.  Jesús ya había dicho mientras se encontraba en el desierto:  ‟No solo del pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”  La vida física es importante pero nuestra vida espiritual es mucho más importante.  La vida natural la compartimos con el mundo animal – comemos, dormimos y nos reproducimos.  

6. EL PAN DE VIDA.  Llega el momento en que Jesús con insistencia habla sobre el alimento espiritual que Él dará.   Jesús quería alimentar las almas, y hoy, Jesús igual nos quiere alimentar.  ¿Cómo lo hará? ¡Con el ‟Pan de Vida”!  ¿Cómo podemos interpretar este pasaje?  Jesús nos invita a recibir el Pan de Vida, la Santa Eucaristía, en la celebración del Santo Sacrificio de la Misa.

7. MENSAJE.  Jesús dice: “Yo soy el Pan de Vida.  Sus antepasados comieron maná en el desierto y murieron.  Yo soy el Pan de Vida.  El que come mi Cuerpo y bebe mi Sangre tendrá vida eterna.”  Estas palabras no son difíciles de entender, no son ambiguas o confusas, mas bien son bastante claras y directas.  Si queremos vivir, debemos comer.  Si queremos alcanzar la vida eterna, debemos alimentarnos con el Cuerpo de Cristo, el Pan de Vida.  Nuestra salvación depende grandemente en que comamos el Pan de Vida que se nos ofrece en cada Santa Misa.  Que Dios nos conceda la gracia de tener hambre y sed de Jesús Sacramentado.  Porque en verdad, la salvación de nuestra alma depende en que comamos el Cuerpo de Cristo.  

8. LA REACCIÓN DE LAS MULTITUDES: ¡INCREDULIDAD!  ¡Para muchos que seguían a Jesús, este mensaje fue demasiado!  Pensaron, ¿cómo puede este hombre darnos su cuerpo y su sangre para comer?  Esto es demasiado.  ¿Acaso Jesús se refería a algún tipo de canibalismo?  A raíz de esto, muchos que lo seguían dejaron de seguirlo y probablemente nunca regresaron.  Pero veamos lo que hace o no hace Jesús. Jesús no hace nada para detenerlos, no cambia o suaviza lo que acaba de decir.  Jesús no les dice: ‟¡Regresen!”  ‟¡Lo dije en forma simbólica!  No entendieron lo que les quise decir.  Regresen y les daré otra explicación”.  ¡No escuchamos esto de los labios de Nuestro Señor y Salvador!  Jesús se mantiene firme.   Jesús ve que la gente se va y respetado su libertad, ¡los deja ir!

9. APLIQUEMOS ESTO A NUESTROS TIEMPOS.  Este pasaje del Evangelio de san Juan, capítulo 6, tiene una aplicación universal hoy más que nunca.  Quizás se pregunte usted ¿cómo?  Veamos por un momento la ‟participación católica”.  Veamos el número de católicos que practican hoy su fe comparada con hace 50 años.  ¿Cuántos católicos van a Misa los domingos?  El número de católicos que van a Misa cada domingo es más bajo que nunca y este número va en declive.  Claro, los motivos detrás de este alarmante éxodo de la Iglesia católica son muchos y se abren a un debate.  Pero podríamos decir que una de las razones principales por la cual un gran número de católicos han dejado la Barca de Pedro es porque no se les ha enseñado lo que es la Santa Misa, lo que es la Eucaristía, no se les ha enseñado el efecto del ‟Discurso del Pan de Vida” (Juan 6, 22-71).  ¿Cómo es posible que una persona que tiene fe (por lo menos un poco de fe) en la PRESENCIA REAL de Jesús en la Hostia consagrada deje la Iglesia católica?

10. ¿Y TÚ Y YO?  En estas meditaciones, detengámonos por un momento y hagámonos esta pregunta – un pregunta de vida o muerte – ¿Cómo está mi relación respecto a la Santa Misa, el Santísimo Sacramento (La Presencia Real) y especialmente mi relación con Jesús en la Santa Comunión?  Hágase usted mismo estas preguntas y responda.  ¿Cómo está su fe, qué cree usted respecto a la Eucaristía?  ¿Qué es la Santa Misa para usted?  ¿La Misa es lo más importante para usted o ocupa segundo lugar?  ¿Ha perdido su fe en tan sublime misterio?   O quizás sí tiene fe, pero su fe ha disminuido en el último año.  ¿Ha dudado?  ¿Quizás duda en este momento?  El Libro del Apocalipsis nos advierte:  ‟¿Has perdido tu primer amor?”  ¿Su amor por la Eucaristía es un amor tibio, mediocre o está completamente helado?  ¿Ha recibido el ‟Pan de Vida” cuando su alma está muerta – es decir, ¿ha recibido usted la Santa Comunión estando en pecado mortal?  ¿Qué ha hecho usted para reparar por sus omisiones del pasado respecto a la Santa Comunión?  ¿Ha hecho usted una Comunión de reparación?  Para cerrar esta meditación, haga un examen de conciencia – examine su vida sacramental, pregúntese cómo está su relación con Jesús Sacramentado.  Concluya esta meditación renovando su fe, su fervor y su amor por el más augusto Sacramento, ¡Jesús el Pan de Vida!

 

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Written by Fr. Ed Broom, OMV · Categorized: ARTICULOS

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