Padre Edward Broom, OMV (P.Escobita)

Espiritualidad Católica Ignaciana y Mariana

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Abr 15 2020

JESUS SE APARECE A SIETE DISCIPULOS JUNTO AL MAR DE GALILEA | EJERCICIOS ESPIRITUALES | 15 ABRIL

GRACIAS A PEDIR:   

  1. ALEGARNOS Y GOZAR INTENSAMENTE… de tanta gloria y gozo de Cristo, nuestro Señor. (Ejercicios Espirituales #221)  
  2. Meditemos, “como la Divinidad que parecía esconderse en la pasión, aparece y se manifiesta ahora tan milagrosamente en la santísima resurrección, por los verdaderos y santos efectos de ella” (Ejercicios Espirituales #224)
  3. Por último, consideremos el “oficio de consolar que Cristo nuestro Señor trae, y comparando cómo unos amigos suelen consolar a otros.”  Consolar aquí quiere decir: reunir, liberar y enviar.  (Ejercicios Espirituales #224)

 

JESÚS SE APARECE A SIETE DISCÍPULOS JUNTO AL MAR DE GALILEA.  Juan 21, 1-14

 

  1. GRACIA A PEDIR. ¡Pidamos nuevamente intensísimo gozo!  El motivo de nuestro gozo es JESÚS QUIEN HA RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS y ha llegado a para consolar, alimentar y fortalecer a sus Apóstoles en la fe.  El Papa Francisco en su Exhortación Apostólica el Gozo del Evangelio, nos exhorta y anima a que nos alegremos en el Evangelio – la palabra Evangelio significa “Buenas Noticias”.  La fuente de nuestro gozo es la Persona de Cristo y el Misterio Pascual.  Excuchemos y meditemos su exhortación:   

Cuando Jesús comienza su ministerio, Juan exclama: «Ésta es mi alegría, que ha llegado a su plenitud» (Jn 3,29). Jesús mismo «se llenó de alegría en el Espíritu Santo» (Lc 10,21). Su mensaje es fuente de gozo: «Os he dicho estas cosas para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría sea plena» (Jn 15,11). Nuestra alegría cristiana bebe de la fuente de su corazón rebosante. Él promete a los discípulos: «Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría» (Jn 16,20). E insiste: «Volveré a veros y se alegrará vuestro corazón, y nadie os podrá quitar vuestra alegría» (Jn 16,22). Después ellos, al verlo resucitado, «se alegraron» (Jn 20,20).   (El Gozo del Evangelio, Papa Francisco, #5)   El Evangelio rebosa de pasajes que invitan insistemente a la alegría, pero nuestro gozo debe ser como dice san Pablo: “Estén siempre alegres en el Señor; se lo repito, estén alegres.” (Flp 4,4)

  1. A PESCAR. Jesús ya les había hecho la invitación a que dejaran sus redes, sus barcas, su labor de pescadores y lo siguieran.  Ese fue el día de la pesca milagrosa en donde Pedro pesco tan gran número de peses que los otros apóstoles tuvieron que ayudarle a jalar las redes y barcas estaban por hundirse.  Pero después de la Resurrección los Apóstoles regresan a sus barcas con las redes en mano para pascar.  Pasan toda la noche en el mar de Galilea sin pescar nada.  Acaso se debe al hecho que Jesús no está en la barca con ellos?  Porque cuando pescan sin Jesús, no pescan nada.  ¿Qué entiende usted con esto?  Acaso ha intentado pescar un gran pes – ha intentado pescar una alma para Dios – el pes se le resvaló de las manos y no pescó nada? Talvez fue porque Jesús no estaba en la barca.  Habla con Jesús de esto, platíquele de las veces que hechó las redes y no consiguió pescar nada.  Hable con Jesús, que Él quiere escucharle.
  1. EL HOMBRE QUE ESTÁ A LA ORILLA DEL MAR. Conforme sale el sol, los apóstoles están por abandonar las redes porque no han pescado nada. Pero de repende, algo sucede.  Un hombre que no conocen les llama desde la orilla del mar y les dice: ¿Han pescado algo?  ¡Nada! responden ellos.  Él, con dulce senillez les dice: “Tiren las redes del otro lado”.  Los apóstoles, lo hacen.  ¡Y qué sorpresa se llevan!  De ese lado de la barca había un gran número de peses, pero ellos no se habían dado cuenta.  Las redes se llenan a tal grado que es imposible jalar las redes sin la ayuda de los compañeros que estaban en otra barca.  La pesca es enorme, más de lo que jamás se pudieron imaginar!
  1. LOS OJOS AVISORES DE JUAN: EL MÍSTICO!  Solo san Juan, el discípulo amado reconoce que el hombre que esta en la orilla no es un desconocido sino que era JESÚS.  Juan clama: “¡Es el Señor!”  Detengámonos para meditar esta realidad:  Ellos no reconocieron al Señor; estaban ciegos.  Para ellos, el Señor era un extraño que desde la orilla les decía que tiraran las redes.  De primeras, no lo reconocían.  Cuántas veces no hemos nosotros estado a lado de Jesús, casi rosando hombros con Él, pero por alguna razón no lo podemos ver.  Digámos como el ciego Bartomeo:  ¡SEÑOR QUIERO VER!  ¡ABRE MIS OJOS!  ¡AYÚDAME A RECONOCERTE!  ¡CURA MI CEGUERA!  Fue san Juan quién lo reconoció primero, tal vez por su pureza, talvez porque recline su cabeza sobre el Sagrado Corazón de Jesús en la Última Centa.  Y el fue a quién Jesús encomendó a su Madre.  Pidamos a Dios la gracia de ser como su discípulo amado – san Juan!
  1. ¡EL ENTUSIASMO DE PEDRO! Al escuchar que era el Señor, Pedro lo reconoce y no espera un minuto más.  ¿Qué hace?   Se ciñe porque iva escasamente vestido, se tira al mar y nadando con entusiasmo se dirige a la orilla del mar porque quiere estar con Jesús, quiere hablar con Él, quiere verlo y darle todo su amor.  Pida a Dios que le conceda un deseo ardiente de ver a Jesús, de hablar con Él, de escucharlo y de amarlo como el más íntimo amigo!  Pida a Dios que nunca demos por sentado a nuestro Señor, que nunca menospreciemos su amistad.  Pida a Dios la gracia de crecer en amor y conocimiento de Nuestro Señor.  Es hora de salir de la barca con san Pedro y tirarse al mar porque añora ver a Jesús, y no puede vivir si está lejos de Él!
  1. JESÚS EN LA ORILLA DEL MAR: ¡QUÉ GESTO TAN HERMOSO! Jesús está inactivo, mas bien está haciendo la voluntad de su Padre.  Jesús dijo que su Comida era hacer la voluntad de su Padre Celestial.  Y hablando de alimentos, Jesús sabe que estos hombres que han estado pescando han de tener mucha habre, y les prepara una parrillada!   Les tiene sobre la parrilla pescado y pan para satisfacer su hambre.  Este pequeño gesto nos revela a la Persona de Cristo – Jesús siempre piensa en los demás no en si mismo, siempre nos sierve y nos alimenta.   Jesús dijo: “El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.” Considere la forma en que Jesús sirve y mi papel en ser servicial?   ¿Qué tan serviciales somos?  ¿Estoy siempre presto para servir o acaso estoy siempre presto a ser servido? Hable con Nuestro Señor sobre este gesto que Él hizo de servir a sus Apóstoles.  Pregúntele: “Señor, ¿cómo puedo yo servir más?
  1. LA RED. Jesús les dice que traigan las redes llenas de peses.  Pedro pronto se pone de pie y sigue las instrucciones de Jesús.  Veamos por un momento a la persona de Pedro.  Pedro ha de haber sido un hombre muy fuerte porque él solo jaló las redes llenas de peses.  El Evangelista san Juan hace hincapie de esto dándonos el número y el tamaño de los peses.  San Juan dice que pescaron 153 grandes peses.   Todo esto tiene un significado apostólico:  tirar las redes, obedecer la Palabra de Jesús, jalar las redes y el número de peses.  Jesús vuelve a retar a Pedro a que sea pescador de hombres.  Pongáse en el lugar de Pedro, imagine este encuentro entre Jesús y Pedro.  Pedro se maravilla al ver la pesca milagrosa, y sabe bien la gran pesca no se logró no por algún mérito suyo sino porque Jesús intervino. Le da gusto a usted ver sus “redes apóstolicas” y se alegra de los “peses” que Jesús quiere que usted pesque?  Ruegue a Dios que le de intensísimo gozo por Jesús Resucitado.  Recuerde las palabras de san Pablo:  “Hay más gozo en dar que en recibir.”
  1. COMPARTIR UNA COMIDA CON JESÚS. Jesús da de comer a los Apóstoles.  Ya nadie duda que es Jesús.  Jesús es el “Pan de Vida” que satisface toda hambre y todo anhelo.  Ahora Jesús se regocija de estar con sus amigos y de alimentarlos.  Por qué no se acerca y se une a los Apóstoles y comparte esta humilde comida a las horas de la mañana en las orillas del lago de Galilea.   Claro, ellos satifacian su hambre pero también se alegraban por estar con Jesús.  En la Transfiguración, Pedro dice: “Señor, ¡qué bueno es estaraquí contigo! Y esto es lo que están viviendo Pedro y los Apóstoles esta mañana.  El gozo de nuestro corazón debe ser de estar con Nuestro Señor en el tiempo y en la eternidad.  Jesús nos llama todos los días a que estemos con Él en nuestra Hora Santa, en nuestros quehaceres cotidianos y en las circunstancias de la vida.  Nos invita a la Eucaristía para que nos sentamos a la mesa una vez con Él para que nos alimentemos de Él.  Vuelva a leer el Discurso del Pan de Vida en el Evangelio de san Juan (Jn 6, 22-71).     
  1. ¡VAMOS A CAMINAR Y A PLATICAR! Después de la comida, Jesús aparta a Pedro; Jesús desea estar a solas y hablar con él.  Contemplación:  Con los ojos de la imaginación vea a Jesús caminado con Pedro en las orillas del mar de Galilea.  Algo le pesa en el corazón de Simón Pedro, y tiene que ver con la profesía que hizo Jesús el Jueves Santo.   Siguen resonando estas palabras en los oidos de Pedro  “Todos ustedes se escandalizarán de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas.”  Pedro vuelve a escucahar lo que él dijo sin pensar —“Aunque todos te abandonen, yo no teabandonaré”  Pedro vuelve a escuchar que Jesús le responde:  “Yo te aseguro: esta misma noche, antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces.” Estas palabras siguen resonando vivamente en mientras camina con Jesús a la orilla del mar.  Pedro vuelve a recordar con gran dolor todo lo que acontesió la noche del Jueves Santo.  Vivamente ve que arrestan a Jesús y cómo con tanta desdidia el sigue a Jesús de lejos. Ahora se ve afuera de donde Jesús fue interrogado.  Pedro vuelve a escuchar que le preguntan tres veces si él es uno de los discípulos de Cristo. Y vuelve a escuchar su propia voz que insiste “no lo conozco”  Esto es lo que Pedro está reviviendo mientras camina con Jesús a la orilla del mar de Galilea!
  1. USTED Y PEDRO. Ahora le toca a usted rebobinar la película de su propia vida mientras camina en la orilla del mar de Galilea.  Ya no es Pedro quién camina con Jesús, ES USTED.  Platíquele a Jesús sobre todo lo que ha vivido, lo bueno y lo malo.  Hable con Él desde el fondo de su corazón y comparta con Él qué ha hecho por el, qué está haciendo en este momento por Él, y qué piensa hacer por Él el día de mañana.  San Ignacio nos exhorta a que nos hagamos estas importantes preguntas: “Qué he hecho YO por Jesús (el pasado), qué estoy haciendo por Jesús en este momento (el presente), y qué pienso hacer por Él el día de mañana (el futuro).”  Con estas tres preguntas tenemos amplio material para dialogar con el Señor.  ¡No demore más!  Emprenda un profundo diálogo con el Señor Resucitado quien quiere llenar su corazón de gozo!
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Written by Fr. Ed Broom, OMV · Categorized: ARTICULOS

Abr 15 2020

CRISTO VIVE | EJERCICIOS ESPIRITUAL POR INTERNET

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El padre Ed Broom, OMV (Oblato de la Virgen María), cariñosamente conocido como el Padre Escobita, fue ordenado sacerdote por san Juan Pablo II en 1986. Es asistente del párroco en la Iglesia de San Pedro Chanel en Hawaiian Gardens (California). Allí imparte retiros, da los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, organiza y dirige su propio programa de radio y televisión en Guadalupe Radio –Barriendo Conciencias, y da un curso de preparación a los fieles en diversas parroquias de la archidiócesis de Los Ángeles para la Consagración total a Jesús mediante María. Para leer artículos o escuchar audios en inglés o en español, por favor vaya a www.fatherbroom.com

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Abr 15 2020

SIMON PEDRO

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Abr 14 2020

LA DUDA DE TOMAS | EJERCICIOS ESPIRITUALES POR INTERNET | 14 DE ABRIL DEL 2020

GRACIAS A PEDIR: 

  1. ALEGARNOS Y GOZAR INTENSAMENTE… de tanta gloria y gozo de Cristo, nuestro Señor. (Ejercicios Espirituales #221) 
  2. Meditemos, “como la Divinidad que parecía esconderse en la pasión, aparece y se manifiesta ahora tan milagrosamente en la santísima resurrección, por los verdaderos y santos efectos de ella” (Ejercicios Espirituales #224)
  3. Por último, consideremos el “oficio de consolar que Cristo nuestro Señor trae, y comparando cómo unos amigos suelen consolar a otros.”  Consolar aquí quiere decir: reunir, liberar y enviar.  (Ejercicios Espirituales #224) 

CUARTO DÍA:   ¡TOMÁS QUIÉN DUDÓ! Juan 20, 24-31

  1. GRACIA.  ¡DEMANDE GOZAR EN EL SEÑOR QUIEN VERDADERAMENTE HA RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS!
  2. TOMÁS QUE DUDA.   Después de la Resurrección, cuando Jesús se aparece a sus apóstoles, todos están presentes excepto Tomás.  Las escrituras no nos dicen por qué estaba ausente, pero era la voluntad Divina.  Porque nada pasa por casualidad en el plan Divino!  Esforcémonos por no estar “ausentes” de nuestro encuentro con Jesús.  O sea, tengamos la firmeza de voluntad de estar presente, de acudir a la cita con Nuestro Señor, ya sea en nuestra Hora Santa, o la Santa Misa o a los Ejercicios Espirituales.  No hagamos excusas o pongamos pretextos para no estar con Nuestro Señor.  Acuérdese de los quien “podrían haber sido” discípulos de Cristo.  Uno de ellos no siguió a Jesús porque acababa de comprar un terreno, otro no lo siguió porque se acababa de casar, y el tercero no siguió a Jesús porque su padre acababa de fallecer.  Cada uno de estos hombre dio un pretexto para no seguir a Jesús.  No vayamos nosotros a dar excusas y pretextos para no seguir a Jesús.   “Si oyes hoy su voz, no endurezcas tu corazón!”      
  3. TOMÁS DUDÓ – ¿USTED DUDA?  Cuando los Apóstoles jubilosos le dijeron a Tomás que habían visto al Señor, Tomás se muestra muy incrédulo y declara: «si no veo en sus manos los agujeros de los clavos, y si no meto mis dedos en los agujeros sus clavos, y no meto mi mano en la herida de su constado, no creeré».  Tomás aquí es modelo clásico de un incrédulo.  Tomás quiere ver para creer.  Pregunta:  ¿Hay algo de Tomás en usted?  Si no ver, no gusta, no huelo, no experimenta de forma sensible o palpable, ¿no cree?  A veces juzgamos duramente a santo Tomás por haber dudado, cuando en realidad todos tenemos algo de Tomás en nosotros!
  4. JESÚS, TOMÁS, USTED Y YO.  Ocho días después estaban los discípulos reunidos pero esta vez Tomás estaba con ellos.  Participe en esta maravillosa escena, como si presente estuviera – contemple este hermoso y profundo encuentro – rico en fulgor, significado, simbolismo y enseñanza.   Jesús está allí, los Apóstoles están allí, Tomás está allí y USTED ESTA ALLÍ.   Contemple a Jesús Resucitado, quien ha llegado a fortalecer  animar a los Apóstoles en su fe, llega para consolarlos en su sufrimiento y para penetrar más profundamente en su amistad con ellos.  Jesús entonces les muestra las marcas de su victoria – sus llagas: los agujeros en sus manos, sus pies y su costado.  Ahí con los Apóstoles y Tomás contemple las llagas sagradas que Jesús.  Recuerde el origen de estas cinco llagas de infinito amor por mí  por usted y por toda la humanidad.   El profeta Isaías nos dice: “Fue llevado cuál cordero al matadero… herido de muerte por los crímenes de su pueblo…por Sus heridas hemos sido sanados.”
  5. ACÉRCATE TOMÁS.  Jesús le mira fijamente y le dice que se acerque.  Pero no sólo le invita a que se acerque sino que le invita a que toque sus llagas.  Luego dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente.»  Usted está presente.  Escuche las palabras y el dulce y claro tono de voz.  Vea lo que hace Tomás. Tomás se acerca a Jesús y mete los dedos en el agujero hecho por los clavos de donde brotó la Preciosa Sangre.  Jesús no rechaza a Tomás por su incredulidad o falta de fe.  Más bien con un dulce reproche, le reta a que crezca en su fe.  Jesús nunca nos rechaza; Jesús nos perdona en el instante en que volvamos nuestro corazón a Él. Volvamos nuestro corazón.  Démosle todo nuestro corazón, nuestro amor, nuestros afectos al amorosísimo y misericordioso Sagrado Corazón de Jesús!
  6. EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS.  Tomás no sólo toca las santas llagas de las manos de Jesús, sino que también mete su dedo en el costado abierto de Jesús, ese visible abierto que apunta al espacio sagrado donde late el Sagrado Corazón de Nuestro Dios.   Ahora usted escucha SU nombre, Jesús le invita a que se acerque a esta fuente de misericordia infinita que es su corazón.  Cuando vamos a la Santa Misa, nos acercamos al Sagrado Corazón de Jesús.  Porque el Sacratísimo Corazón de Jesús está verdaderamente presente en cada Santa Misa.  Cada vez que usted comulgue, recibe el Sagrado Corazón de Jesús.  La Santa Comunión ES es el Sagrado Corazón de Jesús amando a su corazón, y usted al mismo tiempo abrazando y amando el Sacratísimo Corazón de Jesús.  Qué intercambio tan profundo y sublime!  Descanse sobre el Sagrado Corazón de su Dios, como lo hizo san Juan en la Última Cena.  Descanse, escuche, hable y ame a Jesús.  Porque esta es la esencia de la oración y de corazón de los Ejercicios Espirituales: permitir qu ele Sacratísimo Corazón de Jesus me ame y que yo le regrese su amor.  El cielo y la teirra pasarán, pero el amor de Jesús nunca pasará!
  7. EL ACTO DE FE DE SANTO TOMÁS.   Tomás al verlo, desde lo profundo, exclama con una poderosa confesión de fe: “Señor mío y Dios mío”. Qué hermoso y profundo acto de fe legó santo Tomás a la Iglesia y al mundo entero.  Los fieles han formado la hermosa costumbre de repetir estas mismas palabras interiormente en silencio de su corazón en el momento de la consagración cuando el sacerdote eleva la Hostia el la Santa Misa: ¡SEÑOR MIO Y DIOS MIO!  Que el acto de fe de santo Tomás nos motive y vitalize nuestra fe.  La fe es un don de Dios, un don que Dios plantó en nuestra alma en el momento de nuestro bautismo.  Pero para que la semilla no muera, se tiene que cultivar.  En inglés hay un dicho que dice: »If you do not use it, you lose it!» – que quiere decir – »se usa o se pierde.» Si no los ponemos en práctica, lo perdemos.  Que este encuentro entre Tomás y Jesús nos sirva para que evaluemos nuestra propia fe y pongamos todo el empeño necesario para que nuestra fe siga creciendo hasta el día en que contemplemos a Nuestro Señor cara a cara en la Visión Beatífica en el cielo!  Demos gracias a Dios siempre por el don de la fe y esforcemonos energicamente por cultivarla.
  8. ¡DULCE REPRIMENDA DE JESÚS!  “Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído.”  Oremos: “Creo Señor, pero aumenta mi poca fe.”  He aquí algunas formas en que podemos crecer en nuestra fe, como la semilla que crece y llega a ser un gran roble! 
  • LA ORACIÓN. La oración es fe, porque al orar hablamos con Dios a quien no vemos.
  • EL ESTUDIO. Entre más conocemos a Dios mediante el estudio, más le amamos.
  • LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES. Los Ejercicios Espirituales son como un cohete de camino a la Luna si se hacen con fervor y fidelidad.
  • LA PALABRA DE DIOS. La Palabra de Dios lámpara es tu palabra para mis pasos y luz en mi sendero de la fe.
  • MENDIGOS. Rogar al Señor cada día por una fe más profunda.  La Palabra de Dios dice. “Pide y se te dará; busca y hallarás; llama y se te abrirá.” (Mt. 7,7)
  • LA SANTA EUCARISTÍA. El Papa Pablo VI le llama “Mysterium Fidei” – el Misterio de Fe!  Recibir a Jesús con fervor es una expression de fe y robustece nuestra fe!
  • Cuando pasamos por alguna prueba y la aceptamos y la unimas al sufrimiento de Cristo, nuestra fe crece.
  • LA VIDA DE LOS SANTOS. Si leemos la vida de los santos, nos sentimos muy incómodos.  La fe de ellos comparada con la nuestra era una fe viva y profunda.  Emprendamos un diálogo con los santos y pidamos su intercesión para que nos alcancen de Dios una fe más profunda!
  • RENOVAR NUESTRAS PROMESAS BAUTISMALES. Sabe usted qué día fue bautizado?  Si no sabe, ¡averíguelo, y celébrelo cada año!  Rece por el sacerdote que lo bautizo. 
  • MARÍA. Pida a María, la Mujer de Fe que le alcance el don de fortalecer su fe!

 9. ¿QUÉ ES LA FE?   “El acto de fe es el asentimiento de la mente a lo que Dios ha revelado. Un acto de fe sobrenatural requiere gracia divina. Se da bajo la influencia de la voluntad la cual requiere la ayuda de la gracia. Si el acto de fe se hace en estado de gracia, es meritorio ante Dios. Actos explícitos de fe son necesarios, por ejemplo, cuando la virtud de la fe está siendo probada por la tentación o cuando nuestra fe es retada o cuando estamos ante actitudes mundanas contrarias a la fe. Estas situaciones debilitarían nuestra fe si no recurrimos a un acto de fe. Un ejemplo de acto de fe: «Dios mío, yo creo en Ti y todo lo que nos enseñas en Tu Iglesia, porque Tu los has dicho y tu palabra es veraz.  Amén». El acto de fe no siempre se vocaliza. En muchas situaciones lo hacemos y está siempre latente en nuestro corazón. (Pocket Catholic Dictionary, P. John Hardon, S.J. página 142)

10.¡COMPARTA SU FE!  La fe de santo Tomás se robustece al encontrarse con Jesús quien es el Camino, la Verdad y la Vida.  Volveremos a examinar esta poderosa escena en el contexto del Señor Resucitado.  Les invite a hacer un coloquio con Cristo resucitado.  Volvamos a recordar las veces que hemos estado ausentes a Jesús.  ¿Qué razones damos por nuestra ausencia?  “Tengo mucho qué hacer, estoy muy ocupado.”  O quizás nuestra ausencia o nuestro distanciamiento se debió a que nuestra conciencia estaba intranquila.  Hable en éste momento con Jesús, dígale cuáles han sido sus dudas, qué teme en este momento, qué temores tiene respecto al future.  Quizás fue algo que paso en su vida que volcó la barca, que voltio su vida boca abajo, y como Pedro intentó caminar sobre las aguas pero se hundió.  Quizás hasta la fecha sigue diciendo al Señor… “Señor, ¿por qué?”  Éste es el momento de hablar con Nuestro Señor, cuéntele todo lo que esconde en su corazón.  Jesús no te lastimará; ¡siempre te sanará y fortalecerá!  Y por supuesto, pida a Nuestra Señora que le acompañe en su oración – la Mujer de fe – María, quién acompaño a Jesús en su dolor y quién más se regocijó en su Resurrección.  Rece o cante el REGINA CAELI en esta temporada de Pascua!

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Written by Fr. Ed Broom, OMV · Categorized: ARTICULOS

Abr 13 2020

LA APARICION A LOS DISCIPULOS EN EL CENACULO | EJERCICIOS ESPIRITUALES POR INTERNET | 13 DE ABRIL

GRACIAS A PEDIR:    

  1. ALEGARNOS Y GOZAR INTENSAMENTE… de tanta gloria y gozo de Cristo, nuestro Señor. (Ejercicios Espirituales #221) 
  2. Meditemos, “como la Divinidad que parecía esconderse en la pasión, aparece y se manifiesta ahora tan milagrosamente en la santísima resurrección, por los verdaderos y santos efectos de ella” (Ejercicios Espirituales #224)
  3. Por último, consideremos el “oficio de consolar que Cristo nuestro Señor trae, y comparando cómo unos amigos suelen consolar a otros.”  Consolar aquí quiere decir: reunir, liberar y enviar.  (Ejercicios Espirituales #224)

TERCER DÍA:  LOS DISCÍPULOS…  Juan 20, 19-32  La aparición a los Discípulos en el cenáculo. 

  1. GRACIA A PEDIR.  Intensísimo gozo porque Jesús verdaderamente ha resucitado de entre los muertos y porque quiere compartir el gozo de su gloriosa Resurrección conmigo en este momento!  Vemos estas analogias: El soldado se alegra cuando derrota al enemigo, los atletas celebran sus triunfos.  O ¿cómo no recordar la Copa Mundial del soccer, la Serie Mundial de beisbol, la Copa Stanley de hockey o el campeonato de la NBA.  Al salir ganador, tanto el equipo como los aficionados brincan de gozo por la victoria de su equipo.  Acaso no debería nuestro gozo supercar la alegría de estos atletas o aficionados?  Porque la de ellos es una victoria física, pero la nuestra is una victoria moral, es un victoria espiritual, ¡Cristo nos ha ganado la salvación de nuestras almas!  Debería ser una inmensa alegría rebosante, que no cabe en nuestros corazones.  En verdad, “Éste es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él”.
  2. EL TEMOR ES INSERVIBLE: SE NECESITA CONFIANZA!  Los Apóstoles, se esconden en el cuarto superior.  Piensan que también a ellos los matarán o los crucificarán.  Aún sabiendo que Jesús ha resucito de entre los muertos, ellos temen.  ¿Qué teme usted en este momento?  Sea sincero con usted mismo y con Jesús.  Vivimos en un mundo lleno de ancianidad  tension e inseguridad respecto a nuestras familias, nuestros hijos y nosotros mismos. No nos debería avergonzar reconocer que tenemos temores.  En si, lo malo no son los temores sino que nos perjudican cuando no los admitimos, nos encerramos en nosotros mismos y los ocultamos en nuestro corazón.  Estos temores siguen creciendo y toman proporciones cada vez más gigantescas hasta que acaban sofocándonos.  Sea honesto, identifique sus temores.  ¡Preséntele sus temores a Jesús resucitado!
  3. TEMORES…  Ahora acompañemos a los Apóstoles en sus temores.  Con la imaginación hágase presente en el cuarto.  Con los ojos imaginativos vea que Jesús entra al cuarto superior – al Cenáculo.  Jesús ha llegado a consolarlos, a animarlos y a levantar a los caídos y desanimados.  Jesús llega disipar las nubes más densas de desolación y llenarnos de consolación. Contemple a Jesus Resucitado.   Vea las llagas que han dejado los clavos en sus manos, vea sus pies.  ¡Cuánto lo ama Jesús!   No tema acercarse a Jesús – es mas, igual que Tomás, ¡toque sus llagas! Vea la alegría que brota de Cristo Resucitado, pidamos a Dios este gozo!  Este es el momento de abrirle el corazón a Jesús quien tanto le ama y quiere ser su más íntimo amigo.  Jesús quiere escucharle y quiere hablar con usted.  Pero cantas veces no sucede que tenenmos muchas cosas que atender y le damos tiempo o no estamos de humor para hablar con Jesús.  Hágalo ahora, hable con Jesús, comparta con Él todos sus temores e inquietudes!
  4. SUS PROPIOS TEMORES Y JESÚS RESUCITADO.  En este encuentro e íntima conversación con Jesús, dígale que temores le agobian en este preciso momento.  Quizás se un problema de salud, pero no olvide que Jesús es el Médico divino.  ¿Es algún problema económico?  Jesús es Dios y todo, absolutamente todo lo creado esta bajo su dominio, y eso incluye los centros financieros y la bolsa de valores.  Tenga presente que Jesús nunca se preocupó de lo que concierne el dinero o lo material, mas bien confió en la Divina Providencia de su Padre Amoroso.  Recuerde sus palabras:  “Mira las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No vales más que ellas?  Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.” (Mt 6, 26-33)  Quizás aun a estas etapas de los Ejercicios Espirituales, esos temores estén relacionados con algún apego desordenado y Jesús quiere que dejes.  Solo así podrá estrechar la mano y tomar la mano de Jesús y confiar!
  5. OTROS TEMORES…  Quizás está temeroso del futuro.  Solo ve la gran nube gris que amenaza el mundo, al pais, el estado, la ciudad y hasta su propia familia.  Se pregunta usted qué le espera el día de mañana.  Escuchemos lo que dice del diario de santa Faustina sobre la CONFIANZA respecto al pasado, presente y el future.  
Cuando miro hacia el futuro, me atemorizo,
Pero ¿por qué sumergirse en el futuro?
Para mi solamente el momento actual es de gran valor, Ya que quizá el futuro nunca llegue a mi alma.
El tiempo que ha pasado no está en mi poder.
Cambiar, corregir o agregar,
No pudo hacerlo ningún sabio ni profeta,
Así que debo confiar a Dios lo que pertenece al pasado.
Oh momento actual, tú me perteneces por completo, Deseo aprovecharte cuanto pueda,
Y aunque soy débil y pequeña,
Me concedes la gracia de tu omnipotencia.
Por eso, confiando en Tu misericordia, Camino por la vida como un niño pequeño Y cada día Te ofrezco mi corazón Inflamado del amor por Tu mayor gloria. (Diario La Divina Misericordia en mi alma de santa Faustina Kowalska #2)

6. ¡SHALOM!   Jesús pasa por paredes y puertas cerradas para estar con su rebaño que esta triste y desamparado:  están como ovejas sin Pastor.  Las primeras palabras de Jesús son: “La paz sea con vosotros”.  La palabra hebrea es  “Shalom!”  Esta misma paz profunda y duradera que Jesús desea para sus Apóstoles, Jesús la desea para usted.  El gozo y la paz son verdaderas manifestaciones de consolación.  En esta contemplación, vea a Jesús y escuche su voz mientras Él le desea la PAZ!  ¿Está usted experimentando una profunda sensación de paz?  Si no, con gran confianza emprenda un diálogo con Jesús, porque Jesús le ama a usted como esta ovejita que se ha apartado de su rebaño.  Cuánto anhela Él tomarlo y ponerlo sobre sus hombros para hablar con usted.  San Agustin dice que la paz es: “La tranquilidad del orden.” San Ignacio, después de haber habernos dado los Ejercicios dice que uno de los objetivos principales de los Ejercicios es “poner orden al desorden de nuestra propia vida para buscar y hacer la voluntad de Dios.”   Veamos lo que aconteció con san Juan Diego y Nuestra Señora de Guadalupe el 12 de diciembre de 1531.  San Juan Diegito cortó las rosas de castilla y las puso en su tilma.  Nuestra Señora, pidiéndole que se acercara, empesó a arreglar las rosas con su santísima mano.  Jesús y María le están pidiendo a usted que se acerque, que abra su corazón, con todos sus temores y limitaciones, para que puedan poner orden y tranquilidad a su alma!  ¡SHALOM – La paz querido amigo!

7.  “OS ENVÍO…” Jesús sopla sobre sus Apóstoles, les enseña sus manos y sus pies y los envía.¿A dónde? Jesús desea mandarlos a todo el mundo, a los rincones más lejanos.Las últimas palabras de Jesús en el Evangelio de san Marcos, capítulo 28, antes de ascender al cielo son: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guarder todo lo que yo os he mandado.Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.” (Mt 28,19-20). El mensaje de Jesús es muy claro: somos llamados a dar y compartir el GOZO DEL EVANGELIO a todo el mundo, hasta los rincones más ocultos de la tierra.El Santo Padre, el Papa Francisco insiste una y otra vez que la buena nueva debe ser llevada a todos, de forma especial a los pobres, a los abandonados, los desamparados, los marginados y olvidados – esos que la sociedad considera la escordia de la sociedad.Jesús igual dice con verdadera urgencia: “He venido a arrojar un fuego sobre la tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviera encendido!”  A estas etapas, si ha sido fiel a su Hora Santa, a su Examen de Consciencia diariamente y tiene una ferviente vida sacramental, debería haber un fuego que consume de traerle almas a Jesús.  Es decir, debería amar lo que Dios ama, debería amar lo que es más precioso al Sagrado Corazón de Jesús – LA SALVACION ETERNA DE LAS ALMAS.  Recuerde el lema de san Juan Bosco: “Dame almas y quítame todo lo demás.”

8. EL ÉXITO APOSTÓLICO, LA CLAVE – EL VENERABLE FULTON J. SHEEN.   Para que el apostolado dé abundante fruto  rinda abundante cosecha, y logre atraer a las ovejas perdidas, es imprescindible seguir la siguiente dinámica: PRIMERO VEN Y LUEGO VE.  ¿Qué significa esto?   Nadie puede dar lo que no tiene.   Sólo podremos dar a conocer a Cristo si nosotros mismos tenemos un relación con Él.  Jesús es la vid y nosotros los sarmientos (Juan 15).  Entre más fuertemente estemos adheridos a la VID que es Jesús y más nos alimentamos de Él, más podremos dar a Dios y a los demás.  Es necesario decir, que procuremos a estas etapas de los Ejercicios Espirituales, no caer presa al peligro y heresía del ACTIVISMO.   Si solo nos ocupamos de trabajar, trabajar y trabajar, si nos hacemos adictos al trabajo, empezaremos por descuidar nuestra oración y empezaremos a dedicar menos y menos tiempo a la oración, al punto que acabaremos abondonado la oración y nuestra HORA SANTA.  Nuestra Hora Santa es la Hora de Poder, y especialmente respecto al celo apostólico y la conversión de los pecadores.   Jamás se ha escuchado de un santo quién no ha sido fiel a una profunda y creciente vida de oración y estrecha amistad con Jesús!

9. RECIBID EL ESPÍRITU SANTO… Otro punto clave para tener una profunda y creciente vida de oración es tener una devoción al ESPIRITU SANTO.  En esta contemplación, hágase presente en el cenáculo con los Apóstoles.  Hágalo en este preciso momento.  Contemple esta hermosa y consoladora escena.  Jesús está soplando sobre sus Apóstoles el ESPÍRITU SANTO.  Y usted está allí también.  Jesús esta soplando sobre USTED el Espíritu Santo!  Jesús mio, ¡cuán grande y generoso eres!  ¡Cuán grande es tu amor por nosotros!  El salmista dice: “Gustad y ver qué bueno es el Señor!”  El Espíritu Santo le enseñará a orar; invóquelo sin cesar, invoque al Espíritu Santo en cada Hora Santa.  Jesús anhela que esté más consciente del Espíritu Santo en su diario caminar, pero en forma particular al hacer su Hora Santa que es cuando está con Jesús.  Los títulos del Espíritu Santo son numerosos: el Paráclito, el Consolador, el Consejero, el Amigo, el Mejor Amigo, el Maestro Interior (especialmente Maestro de la oración), el Dedo de Dios, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, el Amor que une al Padre y al Hijo en el abrazo eterno y el Dulce Huésped del Alma!  Y por qué no, pida y ruegue a Jesús con fervor en este momento que sople su Espiritu Santo abundantemente sobre su mente para que sus pensamientos sean santo, sobre su memoria, para purificarla de recuerdos pecaminos y dolorosos; sobre su imaginación, para que pueda ver a Jesús siempre a su lado; sobre sus afectos, para que añore a Jesús y sienta Su presencia, y por último, sobre su corazón y su voluntad, para que ame a Jesús con todos sus fuerzas, con todo su corazón, su mente y su alma!  Ven Espíritu Santo, ven por medio del Inmaculado Corazón de María!  Abra su corazón y emprenda un diálogo, sencillo pero profundo con Jesús, María y el Espíritu Santo.  Y si gusta, puede tambie´n emprender un diálogo con uno o más de los Apóstoles… 

10. A QUIENES USTEDES PERDONEN LOS PECADOS… En este momento, la noche del Domingo de Pascua, Jesús está con sus Apóstoles en el cuarto superior, en el cenáculo.  Jesús está dando a sus Apóstoles y al mundo entero (hasta el fin de los tiempos) el regalo de Su paz y Su misericordia.  Jesús está instituyendo un nuevo Sacramento, el Sacramento de la Reconciliación, la Confesión, el Perdón.  Jesús otorga a sus Apóstoles y a sus sucesores – obispos y sacerdotes – el poder de perdonar los pecados en SU NOMBRE!  Que nuestros corazones se regocijen y rebosen de alabanza y gracias por el gran don de la Confesión.  Alabemos y demos gracias en este instante a Jesús por su infinita misericordia, especialmente porque en el context de los Ejercicios Espirituales hemos hecho una CONFESIÓN GENERAL.  Hace cinco semanas, debido a la gracia de Dios y el Sacramento del Orden Sacerdotal, usted pudo hacer la mejor confesión sacramental de su vida! “  Demos gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia!”  Con un corazón renovado, no cese de dar gracias por esta gracia singular que ha recibido.   Contemple en este instante, con los ojos de la imaginación a Jesús soplando sobre los Apóstoles… vea que les otorga a ellos y a todo sacerdote que es válidamente ordenado, el poder de perdonar los pecados en Su nombre! ¡Alabado sea Dios! Quizás podría hacer estos própositos: 

1) CONFIAR.  Confie más en la misericordia y el amor de Dios todos los días de su vida.   
2) CONFESIÓN.   Acuda con frecuencia al sacramento de la Confesión porque esto sierve para aumentar en el alma la gracia santificante, para curar nuestras enfermedades del alma y como medicina preventiva para impedir futuros padecimientos espirituales – el pecado.
3) APOSTOL DE LA CONFESIÓN.   Sea un moderno “apostol de la confesión” y traiga al mayor número de ovejas perdidas a encontrarse en el abrazon amoroso del Buen Pastor.  ¿Por qué no?  Propóngase buscar y traer al mayor número del hijos e hijas pródigas a los brazos amorosos del Padre Misericordioso!

 Emprenda un diálogo con Jesúcristo Nuestro Señor.  Dele gracias por las incontables veces que le ha perdonado.  Dígale cuánto desea amarlo.  Hable también con los Apóstoles que están presentes en esta contemplación.  Y no olvide habar de corazón a corazón con Nuestra Señora, Reina de los Apóstoles y Madre de Misericordia.  Concluya esta meditación con el Regina Caeli… Dios te Salve, Reina y Madre…

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Written by Fr. Ed Broom, OMV · Categorized: ARTICULOS

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