
GUÍA DE LOS EJERCICIOS
LAS DOS BANDERAS
LOS TRES BINARIOS
LOS TRES GRADOS DE HUMILDAD
REFORMA DE VIDA
GRACIA A PEDIR: MAYOR CONOCIMIENTO DE SI MISMO
- LAS DOS BANDERAS – Dirigido al INTELECTO
- LOS TRES BINARIOS – Dirigido a la VOLUNTAD
- TRES GRADOS DE HUMILDAD – Grados de Perfección Cristiana
- Redactar un PLAN DE VIDA / una REFORMA DE VIDA
BANDERA DE CRISTO… BANDERA DE SATANÁS…
LA POBREZA ESPIRITUAL LAS RIQUEZAS Y HONORES
nos llevan a la HUMILDAD nos llevan a la SOBERBIA
= Crecimiento en las VIRTUDES = Crecimiento en el PECADO Y VICIOS
LAS MEDITACIONES / CONTEMPLACIONES:
1. Repetición de la semana pasada la infancia y vida oculta de Cristo. Escoja una meditación de la semana pasada en donde recibió consolación y intente profundizar más en esa meditación. O igual podría repetir una meditación en donde tuvo mucha aridez o desolación para así superar la aridez.
2. Las Dos Banderas – La Bandera de Cristo y la de Satanás. Lea la hoja titulada Las Dos Banderas.
3. Repetición de Las Dos Banderas. Las Tentaciones of Jesús (Mt 4, 1-11)
4. Los Tres Binarios (Tres Clases de Hombres), lea estos pasajes Bíblicos y vea cuál de ellos es usted:
- El Joven Rico– La primera clase de hombre no sigue a Jesús porque Su enseñanza es muy exigente (Mc 10, 17-27)
- El que pudiese haber sido discípulo de Cristo – La segunda clase de hombre quiere seguir a Cristo pero bajos sus propias condiciones. (Lc 9, 59-62)
- Entrega total de san Mateo – La tercera clase de hombre está dispuesto y con prontitud sigue a Cristo sin medir el costo. (Lc 5, 27-29)
5. Los Tres Grados de Humildad. Lea la Hoja sobre Los Tres Grados de Humildad y El Escrito de santa Faustina sobre las Riquezas del Tercer Grado de Humildad. Repita una meditación anterior sobre el pecado o el infierno para renovar su fuerza de VOLUNTAD y para aborrecer el pecado y renunciar a él. El PECADO es su enemigo mortal.
6. Repetición de Los Tres Grados de Humildad. (Mt. 16, 24-28)
7. Reforma de Vida / Plan de Vida. (Parábola de los Talentos – Mt 25, 14-30) Vea la HOJA titulada REFORMA DE VIDA. ¿Qué parte de su vida necesita usted cambiar para seguir la BANDERA DE CRISTO? Llene el Plan de Vida/Reforma de Vida.

LETANÍAS DE LA HUMILDAD
del Cardenal Merry del Val
Jesús manso y humilde de Corazón, – Óyeme.
Del deseo de ser lisonjeado, líbrame Jesús.
Del deseo de ser honrado, líbrame Jesús.
Del deseo de ser aplaudido, líbrame Jesús.
Del deseo de ser preferido a otros, líbrame Jesús.
Del deseo de ser consultado, líbrame Jesús.
Del deseo de ser aceptado, líbrame Jesús.
Del temor de ser humillado, líbrame Jesús.
Del temor de ser despreciado, líbrame Jesús.
Del temor de ser reprendido, líbrame Jesús.
Del temor de ser calumniado, líbrame Jesús.
Del temor de ser olvidado, líbrame Jesús.
Del temor de ser puesto en ridículo, líbrame Jesús.
Del temor de ser injuriado, líbrame Jesús.
Del temor de ser juzgado con malicia, líbrame Jesús.
Que otros sean más amados que yo,
Jesús dame la gracia de desearlo.
Que otros sean más estimados que yo.
Jesús dame la gracia de desearlo.
Que otros crezcan en la opinion del mundo y yo me eclipse,
Jesús dame la gracia de desearlo.
Que otros sean alabados y de mí no se haga caso,
Jesús dame la gracia de desearlo.
Que otros sean empleados en cargos y a mí se me juzgue inútil,
Jesús dame la gracia de desearlo.
Que otros sean preferidos a mí en todo,
Jesús dame la gracia de desearlo.
Que los demás sean más santos que yo con tal que yo sea todo lo santo que pueda.
Jesús dame la gracia de desearlo.
LAS DOS BANDERAS
Tomado del texto de Los Ejercicios Espirituales:
A. ORACIÓN PREPARATORIA: En el lugar que usted vaya a hacer su meditación, póngase en la presencia de Dios, sea consciente de que Jesús lo vé con gran amor. Haga un acto de adoración y reverencia. Pida al Espíritu Santo que venga por medio del corazón de María.
B. PREÁMBULOS:
1. Primer Preámbulo: En el primer preámbulo es la HISTORIA: será aquí cómo Cristo llama y quiere a todos debajo de su bandera y Lucifer, al contrario, debajo de su bandera y su dominio.
2. Segundo Preámbulo: El segundo preámbulo COMPOSICIÓN VIENDO EL LUGAR, será aquí ver el lugar con la vista de la imaginación, un gran campo de toda aquella región de Jerusalén, adonde el Summo Capitán General de los buenos es Cristo nuestro Señor; otro campo en región de Babilonia, sentado se encuentra el caudillo de los enemigos, Lucifer.
3. Tercer Preámbulo: Pedir a Dios nuestro Señor conocimiento de los engaños del mal caudillo y ayuda para de ellos me guarde, y conocimiento de la vida verdadera que muestra el Summo y Verdadero Capitán, y gracia para imitarlo.
C (I). MEDITACIÓN:
1. La Bandera de Satanás – el enemigo mortal de nuestra naturaleza humana.
- Considere cómo hace llamamiento de inumerables demonios y cómo los esparce a los unos en tal ciudad y a los otros en otra, y así por todo el mundo, no dejando provincias, lugares, estados, ni personas algunas en particular.
- Considere el sermón que les hace, y cómo los amonesta para echar redes y cadenas; que primero hayan de tentar de codicia de riquezas, como suele, para que más fácilmente vengan a vano honor del mundo, y después a crescida soberbía; de manera que el primer escalón sea de riquezas, el segundo de honor, el tercero de soberbia.
- De estos tres escalones induce a todos los otros vicios.
2. La Bandera de Cristo – Así por el contrario se ha de imaginar el Summo y Verdadero Capitán, que es Cristo nuestro Señor.
– Considere cómo Cristo nuestro Señor, de pie entre Sus elegidos, está en un gran campo de aquella región de Jerusalén en lugar humilde, hermoso y gracioso, habla con fuerza, bondad y gentileza, y su apariencia – irresistible.
– Considere cómo el Señor de todo el mundo escoge tantas personas, apóstoles, discípulos, etc., y los envía por todo el mundo, esparciendo su sagrada doctrina por todos estados y condiciones de personas.
– Considere el sermón que Cristo nuestro Señor hace a todos sus siervos y amigos, que a tal jornada envía, encomendándoles que a todos quieran ayudar en traerlos, primero a summa pobreza espiritual, y si su Divina Majestad fuere servida y los quisiere elegir, no menos a la pobreza actual; segundo, a deseo de oprobios y menosprecios, porque de estas dos cosas se sigue la humildad; de manera que sean tres escalones: el primero, pobreza contra riqueza; el segundo oprobrio o menosprecio contra el honor mundano; el tercero, humildad contra la soberbia; y de estos tres escalones induzcan a todas las otras virtudes.
– De estos tres escalones induzcan a todas las otras virtudes.
C (II). CONTEMPLACIÓN:
1. Hágase presente…Vea a las personas, vea lo que hacen, escuche lo que dicen, entre en diálogo de ellos.
- ¿Con qué me tienta Satanás? Cuando yo peco, estoy bajo la Bandera de Satanás. ¿Qué persona, lugar, objeto o circunstancia me llevan a pecar? ¿Cómo puedo evitar estas ocasiones próximas del pecado? ¿Estoy dispuesto a tomar los pasos necesarios para evitarlos?
- Jesús se dirige a mí, Jesús me habla, ¿qué me dice? ¿Qué le respondo? En presencia de Jesús, refleccione sobre su vida. ¿Cómo puedo poner mejor orden a mi vida para mayor gloria de Dios y la salvación de mi alma y mis semejantes? Hable a Jesús de esto, y escuche lo que ÉL le responde.
D. COLOQUIO:
1. Primer Coloquio: Pida a Nuestra Madre Santísima que alcance de su Hijo y Señor la gracia de ser recibido debajo de Su Bandera,
- Primero, en summa pobreza espiritual, reconociendo mi gran necesidad de Su gracia y misericordia y si su Divina Majestad fuere servido y me quisiere elegir y recibir, no menos en la pobreza actual;
- Segundo, en pasar oprobrios e injurias por más en ellas le imitar, sólo que las pueda pasar sin pecado de ninguna persona ni displacer de su Divina Majestad;
- Y con eso, un Ave María.
2. Segundo Coloquio: Pedir otro tanto al Hijo, para que me alcance del Padre, y con esto decir Alma de Cristo (Anima Christi).
3. Tercer Coloquio: Pedir otro tanto al Padre, para que Él me lo conceda, y decir un Padre Nuestro.
E. REVISIÓN. Al concluir su hora de oración, escriba lo que pasó… ¿qué inspiraciones, qué luces especiales recibió, que entendió, ¿qué movió su corazón, qué pasó por su mente?

LOS TRES GRADOS DE HUMILDAD
Tomado del texto del los Ejercicios Espirituales.
I. EL PRIMER GRADO DE HUMILDAD: Morir antes que cometer un pecado mortal…
La primera manera de humildad es necesaria para la salud eterna, es a saber, que así me baje y así me humille cuanto en mí sea posible, para que en todo obedezca a la ley de Dios nuestro Señor, de tal suerte que aunque me hiciesen Señor de todas las cosas criadas en este mundo, ni por la propia vida temporal, no sea en deliberar de quebrantar un mandamiento, ya sea divino, ya humano, que me obligue a pecado mortal.
II. EL SEGUNDO GRADO DE HUMILDAD: Morir antes que cometer un pecado venial… y regresar a la Santa Indiferencia en donde preferimos lo que Dios quiere para nosotros…
La 2ª es más perfecta humildad que la primera, es a saber, si yo me hallo en tal punto que no quiero ni me afecto más a tener riqueza que pobreza, a querer honor que deshonor, a desear vida larga que corta, siendo igual servicio de Dios nuestro Señor y salud de mi ánima; y, con esto, que por todo lo criado ni porque la vida me quitase, no sea en deliberar de hacer un pecado venial. (Porque aun el pecado venial es señal de un apego desordenado fuera de Dios. Por ejemplo, si mentimos para defendernos, tenemos un apego desordenado a lo que los demás piensan de nosotros)
III. EL TERCER GRADO DE HUMILDAD: Si Cristo es servido, querer y elegir pobrezas y humillaciones para parecerme más a ÉL…
La 3ª es humildad perfectísima, es a saber, cuando incluyendo la primera y segunda, siendo igual alabanza y gloria de la divina majestad, por imitar y parecerme más actualmente a Cristo nuestro Señor, quiero y elijo más pobreza con Cristo pobre que riqueza, oprobios con Cristo lleno de ellos que honores, y desear más de ser estimado por vano y loco por Cristo que primero fue tenido por tal, que por sabio ni prudente en este mundo.

LA RIQUEZA DEL TERCER GRADO DE HUMILDAD
Extracto del Diario de Santa María Faustina Kowalska (593):
Oh Jesús mío, no hay nada mejor para un alma que las humillaciones. En el desprecio está el secreto de la felicidad; cuando el alma llega a conocer que es una nulidad, la miseria personificada y que todo lo que tiene de bueno en si misma, es exclusivamente don de Dios, cuando el alma ve que todo lo que tiene en si le ha sido dado gratuitamente y que de si tiene solamente la miseria, esto la mantiene continuamente humilde delante de la Majestad de Dios y Dios, viendo tal disposición del alma, la persigue con sus gracias.
Cuando el alma se hunde en el abismo de su miseria, Dios hace uso de su omnipotencia para enaltecerla. Si hay en la tierra un alma verdaderamente feliz, ésta es solamente (57) un alma verdaderamente humilde. Al principio el amor propio sufre mucho a causa de eso, pero si el alma enfrenta valerosamente repetidos combates, Dios le concede mucha luz en la que ella ve lo miserable y engañoso que es todo. En su corazón está solamente Dios; un alma humilde no confía a si misma, sino que pone su confianza en Dios. Dios defiende al alma humilde y Él Mismo se introduce en las cosas de ella y entonces el alma permanece en máxima felicidad que nadie puede comprender.

PLAN DE VIDA (ESPIRITUAL)
I. CADA AÑO
- Hacer una Confesión General de sus pecados desde su última Confesión General
- Reconsiderar su Propósito de Vida – posiblemente agregar una práctica espiritual
- Hacer un Retiro Ignaciano de 8-Días
II. CADA MES
- Confesión
- Leer un buen libro y/o escuchar un disco compacto sobre la vida de los Santos o algún tema espiritual
- Repasar qué tan fiel he sido a mi PLAN DE VIDA – renovar mi compromise de seguirlo.
- Dirección Espiritual /Consultar a un sacerdote
- Pasar la noche en vigilia y adoración al Santísimo
- Día de Retiro – asista a Misa ese día, comulgue, haga 3 a 4 horas de oración en silencio, oración contemplativa o oración mental.
III. CADA SEMANA
- Hora Santa ante el Santísimo
- Hacer el Via crucis
- Hacer alguna forma de ayuno o penitencia
- Asistir a Misa y comulgar por segunda vez en un día
- Trabajo apostólico
IV. CADA DÍA
- Asistir a Misa y recibir la Santa Comunión
- Visitar al Santísimo
- Una Hora Santa
- Oraciones matutinas
- Oraciones vespertinas, incluyendo un Examen de Conciencia diariamente
- Bendecir los alimentos, dar gracias después de tomar los alimentos
- Rezar el Santo Rosari
- La Liturgia de las Horas
- Al estar consciente de alguna pena o humillación, sufrimiento o cruz, ofrezca sus penas al dolor de Jesús y María y pida la gracia de sufrir por las almas.
V. CADA HORA
- Rece el EL ANGELUS a 9:00 de la mañana, 12:00 del medio dia y 6:00 de la tarde.
- La Hora de la Divina Misericorida a las 3:00 de la tarde – Pedir la misericordia de Dios por todos los pecadores, especialmente por las almas que morirán este día. Rece la Coronilla de la Divina Misericordia o si no puede desatender sus deberes, encomiéndelos a Jesús misericordioso.
- Un Ave María o un Gloria al comienzo de cada hora.
- Decir cortas jaculatorias durante el día. Cuentan las anécdotas que santa Teresa de Ávila repetía cada día, un mínimo de 50 veces: “Dios mio, guárdame en Tu presencia, haz conmigo y todo lo que tengo como mejor te complazca.”
VI. CADA SEGUNDO
- Haga el propósito que al despertar cada mañana y al retirarse cada noche, cada latido de su corazón dirá “Jesús y Maria os amo. ¡Gloria a la Santísima Trinidad!”
Si ponemos en práctica nuestro PLAN DE VIDA, ponemos en práctica las palabras de Jesús, “es preciso orar siempre sin desfallecer.” (Lc. 18:1)
Fecha: __________________
Firma del ejercitante: ____________________________________________
Firma del Sacerdote o Director Espiritual: _____________________________________________________________
¿Qué cambios debo hacer en estas areas de mi vida para mayor gloria de Dios y la salvación de las almas?
VIDA FAMILIAR:
VIDA LABORAL:
VIDA APOSTÓLICA:
VIDA SOCIAL / RECREACIÓN:
GRACIA A PEDIR: MAYOR CONOCIMIENTO DE SI MISMO.

PRIMER DÍA: REPETICIÓN de la semana pasada sobre la infancia y vida oculta de Cristo…
1. GRACIA. Pida la misma gracia que en la contemplación anterior: Conocer íntimamente a Jesús, para amarlo más y seguirlo. Cada día debemos ocuparnos y anherlar conocer más íntimamente a Jesús para más amarlo y seguirlo.
2. CENA. ¿Por qué no? Cenemos otra vez con a Jesús, María y san José. Tenga presente que siempre está esa cuarta silla alrededor de la mesa de la Sagrada Familia. Esa silla es de usted. Usted es el invitado de honor en la pequeña casa de Nazaret.
3. LA CENA. María ha pasado todo el día preparando una cena exquisita para su familia y para usted. Pregunta: ¿Se esmera usted en hacer bien las cosas ordinarias que Dios le pide que haga cada día? ¡Dios no se fija en la grandeza de la obra sino en la pureza de intención con que la despempeña!
4. ¡UNA CÁLIDA BIENVENIDA! Al acercarse a la mesa recibe la más cálida bienvenida de parte de Jesús, María y José. Jesús lo recibe. San José le ofrece una silla (silla que él mismo armó). María entra en díalogo con usted y mientras sierve la cena con la mayor gentileza, amor y amabilidad le pide que le hable de su vida.
5. PLATIQUE. Este es el momento de abrir su corazón a la Sagrada Familia– la familia de Jesús, María y José. Comparta todo con ellos. Hábleles de quién es usted y todo lo que está pasando en su vida. Y por qué no, también comparta todas sus penas y temores, sus preocupaciones y sufrimientos y sus cruces. Comparta sus sueños, metas y proyectos. Por qué no le pide a la Sagrada Familia su opinión y su bendición. No tema, no tiene porque sentirse cohibido. Ellos son quienes más le aman y quieren el mayor bien para usted.
6. ROSTROS. Contemple los rostros de Jesús, María y José. ¿Qué ve? Pureza, inocencia, honestidad, transparencia, humildad, sinceridad, caridad, compasión, integridad, dignidad, compostura y honor. Contemple el rostro de san José, diriga sus ojos y vea a María y acabe contemplando el rostro de Jesús. El salmista nos alienta con estas palabras: ‟Mirad al Señor, y estarás radiante de alegría.” ¡Mire, contemple y ame!
7. LAS PALABRAS DE SAN JOSÉ. El Padre de la Sagrada Familia les relata algo curioso que sucedió en el taller este día. Tanto Jesús como María escuchan y sonríen. Quieren que usted comparta con ellos este momento tan ameno. Todas las noches a la hora de cenar, la Sagrada Familia disfruta felizmente del tiempo que pasan juntos. ¡Comparta el gozo de su Señor!
8. LA CENA: LA COMIDA Y LA COMPAÑIA. La comida está exquisita, porque la preparó María, pero la compañía es mucho más grata. Usted es el invitado, y pasa toda la tarde con Jesús, María y san José. Qué humildes son, qué santos son, que dulce y suave es el diálogo, que amistad tan dulce. Después de que usted pasa estas horas con ellos, forman una amistad muy profunda. Es una amistad de toda la vida. Y lo más hermoso es que la invitación que le extienden es para que usted los acompañe en cualquier momento que usted desee. Le invitan a comer con ellos las veces que usted guste. Nunca están demasiado ocupados para recibirlo, la mesa esta siempre puesta y su lugar le espera, la comida abasta y la compañía es la más grata.
9. TIEMPO DE ORACIÓN. Después de que se recoge la mesa y se asea la cocina, todos se reúnen porque ha llegado la hora de rezar en familia. Recuerde: ‟La familia que reza unida, permanence unida.” Ahora imagine cómo es la oración en esta Santa Familia. ¿Cómo piensa usted que será? Quizás empiezan rezando los Salmos. Pasan a la oración en silencio. Entonces, san José que es el patriarca, dirige la oración alabando y dando gracias a Dios por los incontables dones y bendiciones. San José pide por los pobres y por los que sufren. ¡María empieza su oración! Qué sencillez y qué nobleza. ¡Contemple a los ángeles, lo atentos que están a la oración de su Reina! Jesús. Contemple y escuche la oración que Jesús, el Hijo de Dios, dirige a su Padre – ‟Abba”. Ahora sigue usted. ¿Qué palabras y sentimientos brotan de su corazón? Abra su corazón a su Dios y Señor, ¡a su Salvador!
10. ¡BENDICIONES! Concluya su día, su Hora Santa, implorando la bendición de Jesús, María y José ahora y en la eternidad. “Jesús, María y José os doy mi corazón y el alma mía. Jesús, María y José, haced mi corazón semejante al vuestro. Jesús, María y José, asistidme en mi última agonía. Jesús, María y José, con vosotros descanse en paz el alma mía.”

